30 agosto 2007

Soy guapo a mi medida.



Y si: para mí la guapeza,valentía,arrojo,entereza, etc. no es para nada un valor absoluto.
Nadie puede afirmar que es guapo SIEMPRE, o que no lo es NUNCA.
Recién cuando fuí a la cocina encontré sobre la mesada -para mi desagrado- cucarachitas que "pastoreaban" libremente sobre el territorio donde me disponía a prepararme algo.
Claro: al ser tan ínfimo su tamaño no tuve el menor reparo en chanqletearlas una por una, diciendo para mis adentros: "Ahora vas a morir hija de p..." pero: ¿Qué hubiera sucedido si éstas (las cucarachas) serían adultas?
Te imaginarás la respuesta: Hubiera salido cagando, no sin antes cerrar la puerta de la cocina y la de mi habitación con el recaudo de hacer una barrera de insecticida para que no pasen tremendos monstruos!
¿Que las mate igual? Lee bien: NI EN PEDO!
Y más allá de mi innegable fobia hacia las cucarachas (adultas), la cuestión es que a veces soy guapo y a veces no, así de simple.
A los perros los quiero y naturalmente no me causaría el más mínimo temor si un caniche me ladra en la calle (en casa tenemos uno y acá en Belgrano esta lleno). Lo más seguro es que le sonría complacientemente a la dueña poniéndole cara de "que cosita leeeeenda..." pero: ¿y si es un mastín napolitano de 70 kilos?
De todas maneras ésta no deja de ser una reflexión sin importancia porque a veces -dadas las circunstancias- se es guapo contra el adversario menos pensado, se lucha contra lo imbatible, y hasta a veces se gana sin la menor chance.

Está bueno eso. Pero mañana compro RAID a ver si les da por crecer todavía.

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